Òrbita Paral·lel: Grande Amore + gavina.mp3 + Carmen Lancho
Este concierto forma parte de la primera edición de Òrbita Paral·lel, una muestra musical con más de 30 artistas y actividades en 10 salas y espacios alrededor de la Avinguda Paral·lel que se celebrará el 24 y 25 de abril.
INFO: https://orbita.barcelona/
Grande Amore
Probablemente el grupo más ruidoso de su generación. No necesariamente el que canta mejor ni el que baila mejor, pero sí el que convierte el ruido en identidad.
Su fórmula es directa: guitarra, ritmo y voz, todo llevado al límite de la distorsión. Antes de subir al escenario parecen los Looney Tunes; cuando lo hacen, también, pero rodeados de una masa sonora contundente. Rockeros y antirrockeros al mismo tiempo, como dice Clara: “Nuestro instrumento es la actitud”.
El disco III es una descarga acelerada de rock and roll extremo. Once piezas —incluida una versión de Maldita Sea Mi Suerte de Los Suaves— buscan un sonido sucio, compacto y distorsionado que se acerca al metal industrial y al puro ruido. El resultado captura con precisión la energía de sus directos.
Carmen Lancho
Un recorrido poco convencional ha marcado la trayectoria de esta artista, siempre vinculada a la música. Durante más de una década cantó en coros con los que actuó en escenarios como el Auditorio Nacional o el Teatro Real, mientras estudiaba oboe en el conservatorio.
Con el tiempo encontró en el jazz su espacio de expresión, actuando en cientos de conciertos que la han llevado de clubes a experiencias singulares como un crucero donde ofreció más de 400 actuaciones en solo cuatro meses.
Su verdadera transformación artística llegó cuando empezó a escribir en castellano. Este proceso, casi terapéutico, le permitió abrazar una voz propia sin filtros ni artificios, y es el origen de su primer EP, Dramitas. Desde entonces, su propuesta no ha dejado de crecer hasta consolidarse como una narradora sensible de su generación.
gavina.mp3
Una propuesta de pop extraño, libre y difícil de encasillar. El proyecto se mueve entre la intuición poética y la provocación, construyendo un universo propio donde la identidad se diluye entre miradas ajenas, memoria e imaginación.
Sus canciones habitan un territorio que mezcla tiempos y símbolos: del siglo XIX al XXII, del muelle y la madera a las metáforas imposibles. Entre imágenes cotidianas y visiones surrealistas, el proyecto juega con la idea de destruir y resucitar mundos según la necesidad del momento.
Al final, el impulso es sencillo: quererlo todo. Todas las cosas del mundo.